Mostrando entradas con la etiqueta Los Ojos que Ven (Ana). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los Ojos que Ven (Ana). Mostrar todas las entradas

18 julio, 2011

Los Ojos que Ven (Capítulo 9)

Todo me parecía extremadamente extraño. No entendía todo aquello y por momentos me parecía estar flotando entre nubes que me provocaban un desconocimiento extremo.
Frío, calor, temblores y desconfianza. La noche oscura no dejaba que viera más allá de lo que me permitían ver. ¿A dónde mirar cuando todo lo que te rodea se torna en inquietantes incógnitas?
Ahí estaba yo, entre ramas de árboles escalofriantes, pequeñas estrellas, ruidos de animales salvajes y bajo la atenta mirada de una niña que me recordaba algo que no acababa de desvelarse en mi mente.

25 abril, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 8)


Tras el que me pareció el viaje más largo y escalofriante de mi vida, así como insoportable debido al agradable niño situado detrás de mí y que una vez tras otra arremetía con todas sus fuerzas inacabables patadas a mi asiento, aterrizamos en el aeropuerto y sentí que volvía a respirar.
Tomé mis maletas, que no eran pocas a causa de la insistencia de mi abuela de que todo era importante, y en cuanto pasó un taxi libre hice la señal para que parara. Me subí contenta de estar de nuevo en casa, solo en aquellos momentos me di cuenta de lo mucho que había echado de menos todo aquello. Le indiqué amablemente al taxista el destino al que debía llegar y luego me acomodé, al fin, en el asiento del copiloto dejándome llevar por la suave música procedente de la radio mientras mis ojos volvían a situar todos aquellos paisajes en mis más profundos y a la vez especiales recuerdos.

21 abril, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 7)

Mi dedo a penas había rozado el timbre cuando Vicky me abrió la puerta. Me miró durante un segundo y me hizo un gesto con la mano.
- Pasa - Hice ademán de entrar cuando una extraña reacción se apoderó de mi cuerpo, aunque solo fueron unos segundos escasos. Cuando me vi dentro y Vicky hubo cerrado la puerta tras de mí, me observó con fijeza y concentración absoluta, soltó el aire, que sabía que había contenido desde que me había visto en la puerta, y me abrazó con tanta fuerza que creí que la próxima en acabar en el hospital sería yo.
Se separó y sonrió débilmente, me percaté de que tenía puestos los pendientes que le había regalado por su cumpleaños.
- Gracias por lo que hiciste por Iride - Me dijo al fin.
- Es lo que debía hacer.

16 abril, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 6)

Clark ya se había marchado y yo permanecía sentada en la cama sin saber muy bien qué hacer. El instituto se había acabado en el tiempo que había pasado en casa y ya me había hecho llegar las notas por correo. Mi abuela todavía seguía durmiendo plácidamente por lo que me encerré en mi cuarto y cogí el portátil.
En ese momento solo necesitaba distraerme para ir asimilando los cambios que estaban dando un giro de trescientos sesenta grados a mi vida, la cual siempre había considerado bastante aburrida y más que dolorosa. Damian estaba conectado y yo necesitaba hablar con alguien.
- Hola - Tecleé.
- Hola, ¿cómo estás, Aremis?
Me lo pensé un instante, ¿cómo estaba? Demasiado bien, desde luego, no; pero preferí no mencionar mis extraños sueños y el hecho de que se cumplían.

10 abril, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 5)


Tras aquello me encerré de tal manera en mí misma que perdí totalmente la noción del tiempo y el espacio. Me metí en la cama y no volví a salir de ella en mucho tiempo, el suficiente para pensar y tener la posibilidad de volverme completamente loca.
No me levantaba salvo para ir al aseo y ducharme de vez en cuando. Permanecía sentada con la vista clavada en la pared azul de mi cuarto que me recordaba al océano. Se me pasaban por la cabeza mil cosas, pero la que más me turbó fue el pensar que yo había soñado con la muerte de mis padres y no había hecho nada para impedirlo. Aunque intentaba regresar a aquella noche del fatídico día, no conseguía recordar nada. Cogí mis diarios de entonces y los leí detenidamente intentado encontrar alguna pista que me llevara a la respuesta que necesitaba escuchar, aunque estaba completamente segura que si me juzgaran la única palabra que lo diría todo sería culpable.

06 abril, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 4)

Tras haber dormido a penas tres horas la noche anterior me levanté de la cama recordando todo lo sucedido el pasado día y las terribles pesadillas que me habían acechado durante aquellos ciento ochenta minutos de trance que algunos llamaban dormir.
Recordaba los ojos, las manos, el cuerpo inherte tirado en la acera esperando que alguien se lo llevara, los coches estacionados en la calle, el sol que brillaba sin prestar atención a lo sucedido, la gente que se acercaba y al percatarse de lo sucedido se llevaban una mano a la boca y volvían sobre sus pasos...lo recordaba todo, todo menos el rostro de la persona que estaba a la espera de la muerte.
Me dirigí al cuarto de baño intentando eliminar el dolor retenido con una ducha de agua tibia, cerrando los ojos fuertemente y abriéndolos nuevamente al ver en la oscuridad de mis párpados a Robert, a Vicky, a Jake y a Iride, recuerdos que en algún momento, y esperaba que fuese pronto, desaparecerían de mi memoria.

31 marzo, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 3)


Salimos de la casa en silencio. Ninguno de los dos dijo nada sobre lo que acabábamos de ver. La noche estaba cayendo sobre las calles, los edificios, los coches... y solo nos alumbraban unos focos de luz artificial que hacían que cada vez que miraba el rostro de Jake lo viera todavía más triste. Caminaba desganado, con la mirada clavada en el suelo intentando buscar consuelo en algún lugar que a mí me pareció inalcanzable.
No sabía qué hacer para que se sintiera mejor, sin embargo, en todas las ocasiones en las que yo me había encontrado decaída, él había solucionado mis penas con las palabras exactas que necesitaba escuchar, aquellas palabras que hacían que no me sintiera culpable, las que hacían que me perdonara a mí misma.
Y ahí estaba yo, caminando por la calle a las tres de la madrugada con mi mejor amigo el cual estaba realmente hundido. Nunca había sido una persona de muchas palabras, supongo que era porque las utilizaba para las cosas estrictamente necesarias. La comunicación definitivamente no era lo mío. Al final obté por el medio tradicional, aquel por el cual sin decir nada lo decimos todo.

25 marzo, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 2)


Nuestros ojos se cruzaron. Me miraba de un modo extraño. "Genial – pensé - acabo de llegar y ya me están odiando". Jake se percató de que la estaba mirando y se acercó un poco más a mí para que le pudiera escuchar entre el jaleo de la fiesta.
- Es Iride, la hermana de Vicky- me dijo.
Al final no quedó más remedio que ir a donde estaban Vicky e Iride. Vicky se encontraba de espaldas y lucía un espléndido vestido ceñido a su perfecto cuerpo del que las miradas de todos los chicos de la fiesta no podían apartarse.
Jake le dio un ligero toque en el hombro. Ella se volvió y al ver a Jake lo rodeó con sus brazos.

23 marzo, 2010

Los Ojos que Ven (Capítulo 1)

Abrí los ojos lo más rápido que pude intentando alejarme de mis habituales pesadillas. Como todas las mañanas salí de debajo de las sábanas y apagué el despertador para acabar con aquel pitido infernal. Me vestí, desayuné y cogí mi cartera de la cama a gran velocidad cuando me di cuenta de que apenas tenía un cuarto de hora para llegar al instituto.

Llegué a tiempo pero creo que perdí la mitad de mi vida en el camino, al final para averiguar que el profesor estaba enfermo y no había venido. Me senté y saqué el libro de matemáticas para adelantar pero en ese momento apareció mi buen amigo Jake.